La mar suena en mi casa día y noche.
Me arrulla y me murmura maternal.
Mi casa es una concha,cuna y tumba,
y en el centro de su mágica espiral
me siento protegido de la muerte
y también de la ciega vida universal.
Aquí mi Etxekoandre dicta un orden
femenino, que no es el racional,
y estoy tan fascinado por su ritmo
que vivir o morir me da ya igual.
Mi casa está en la Concha de San Sebastián.
Gabriel Celaya (Ixil, 1984)
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