En la década de 1930, trabajó con Ellen Rosenberg y más tarde, tras la llegada de Hitler al poder, tuvo que emigrar debido a su origen judío y su ideología de izquierda.
Su destino inicial fue Londres, donde abrió un estudio en 1934,pero afianzada su relación con Horacio Coppola, fotógrafo argentino con el que había estudiado en la Bauhaus y con quien finalmente se casó, su destino final sería junto a él en Argentina, donde ambos dejaron la mayor parte de su legado fotográfico. A pesar de haberse separado en 1943, ella se consideraba a sí misma una fotógrafa argentina y en 1958 adoptó la nacionalidad.
Su casa familiar en Buenos Aires fue un punto de encuentro de intelectuales; Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, Renate Schottelius, Clement Moreau...
Sus obras de la serie "Sueños", de carácter onírico y ejecución surrealista, muestran con nitidez su impronta vanguardista. Este trabajo incluye 150 fotomontajes realizados entre 1948 y 1952 que ilustraron una columna de la revista femenina "Idilio". Las obras, en las que se ilustran los "sueños" de las mujeres, ironizan el contenido de la columna, por lo que se considera una obra de perspectiva feminista en contradicción con la línea editorial de la propia revista. Stern fue la primera fotógrafa latinoamericana en abordar los problemas de la mujer mediante la fotografía y más precisamente, a través del fotomontaje.
También son de gran sensibilidad, al igual que sus retratos, sus imágenes documentales, sus reportajes urbanos sobre Buenos Aires o sobre los últimos indígenas argentinos.
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